
Mario Vargas Llosa
(Arequipa, 1936)
Premio Nobel de Literatura 2010
«Por su cartografía de las estructuras del poder y sus imágenes mordaces de la resistencia del individuo, su rebelión y su derrota»
PORQUE LEER SE PUEDE VOLVER MORBOSO...

"Desde el chiquero llegaba el rumor de una batalla"Con la frase, Ribeyro culmina un cuento que castiga al villano, pero que condena a los niños al destino más incierto. Es curioso lo fascinante de esta historia corta, y por ello, inspiró Caidos del cielo. En el film, Francisco Lombardi narra tres historias (una de las cuáles, basada en este cuento), pero se toma algunas aceptables licencias, reemplazando al original abuelo cojo por una desalmada abuela ciega interpretada por la gran Delfina Paredes.
Carlos Gassols, Élide Brero y Delfina Paredes en Caídos del cielo"Me hallaba repasando añejas encuadernaciones, cuando el patrón (...) se me acerdó, y con un tono de complicidad (...) me dijo: 'Aqui tenemos algunos libros de Feifer'. Yo lo quedé mirando intrigado porque no había preguntado por dicho autor, el cual (...) me era enteramente desconocido. Y acto seguido añadió: 'Feifer estuvo en Pilsen'. (...) El librero terminó con un tono de revelación (...): 'Debe usted saber que lo mataron. Sí, lo mataron de un bastonazo en la estación de Praga'. Y dicho esto se retiró al ángulo de donde había surgido"Obviamente que nuestro anónimo protagonista se encuentra en esta conversación más perdido que Hugo Chávez en la Casa Blanca, al igual que el lector. ¿Quién era Feifer? ¿Qué corchos hacía en Pilsen? ¿Qué ser humano común y corriente se muere de un bastonazo?. La duda quedará por siempre en el lector, pero se acrecenterá cuando el hombre hará una serie de trabajos que ni el mismo entiende. Sin embargo, fruto de este trabajo, el protagonista se convertirá en el lider de esta mancha de indefinibles (aunque barajo la idea que puedan ser neonazis, Testigos de Jehová, masones o los últimos trotskistas peruanos)... El misterio dejará en vilo al protagonista (al igual que al lector), y sólo terminamos enterados de la estancia de Feifer en la gótica Pilsen y de su curiosa defunción debido a un mortal bastonazo recibido en la estación de Praga.
Julio Ramón Ribeyro frente a la Catedral de Notre-Dame en París